Qué decir y qué callar. Alguna vez he tenido la sensación de que algo que dije debí habermelo reservado y también por el contrario, algo que no dije debí haberlo expresado. Luego vienen los cargos de conciencia por una cosa y otra. No es cuestión de romperse la cabeza pensando en lo que pudo haber sido y no fue, sino en reconocer el poder de nuestras palabras y nuestros silencios.

Y eso se aplicaría en lo que decimos o dejamos de decir a nuestros clientes o usuarios de nuestro servicio. Ahora es difícil guardar un “secreto”, la información está accesible de una manera u otra, pero lo importante es ver como ir docificándola y la forma en que lo decimos. Tomando en cuenta que el conocimiento es importante para la satisfacción del cliente y mientras más experto sea puede ser un prescriptor positivo o no de nuestro producto/servicio.

Las ayudas en las web, los blogs de ayuda, los foros, los blogs personales, son espacios en los que se pueden evidenciar errores, porque todo puede salir a la luz, pero también es un espacio en el que creas confianza y demuestras que estás dispuesto a suministrar información si es de ayuda para el usuario. La información adecuada en el sitio adecuado. No es que vayamos contando nuestra vida al primero que se nos presente, no, solo lo que creemos que debe saber. Para eso hay que estar atento a las necesidades de información y conocer a mi interlocutor: qué le interesa? para qué? cuándo?

La discreción se queda un poco desfasada en este mundo tan comunicado, pero es una virtud admirable en las personas que saben cuando callar y cuando hablar.